Con el paso de los años, James había llegado a comprender la verdad.
Tenía que hacerse más fuerte si no quería ser derrotado.
Era la verdad eterna.
Abandonó el pozo de energía donde Xavia estaba cultivando y se dirigió a una montaña en la región más central de la isla.
Era el punto más alto y le daba una vista de toda la isla.
“James…”.
Una voz llegó de pronto desde la Residencia Celestial. Solo James podía escucharla, ya que la voz sonaba telepáticamente.
James preguntó: “¿Qué pasa?”.