James se arrodilló ante la tumba y bramó.
Pronto, su voz se quebró.
Se ahogó en sollozos.
Diez años. Habían pasado diez años.
Hace diez años, solo era un chico de dieciocho años que acababa de graduarse de la secundaria.
Su vida estaba llena de promesas y esperanzas.
Sin embargo, una conspiración le arrebató todo.
“Ah…”.
“¡Eres una bestia! Mi hija solo tenía tres años. ¿Cómo pudiste?
“Moriré en el lugar de mis nietos. Déjalos ir…”.
La imagen de la residencia en llamas y el sonido de lo