Henry se levantó y se dirigió al coche. Cogió el rollo de incienso, las varillas de incienso y otros objetos para presentar sus respetos al difunto.
James se dirigió a la tumba de Thomas y se arrodilló.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
Fue este fatídico día hace diez años.
Los hombres de Los Cuatro Grandes aparecieron en la residencia Caden, los ataron y les infligieron indecibles actos de horror.
En aquel entonces solo tenía dieciocho años.
Jamás pudo olvidar sus gritos desgarradores