Leandro se inclinó ligeramente para mostrar su reverencia hacia su maestro.
El hombre que tenía delante era el Hijo del Cielo, el discípulo más distinguido de la mayor figura del Supramundo. Aunque era joven, poseía una gran fuerza.
“Mmm”. El hombre asintió ligeramente con la cabeza y se dirigió hacia una silla de madera que había fuera de la casa de madera, tomando asiento.
“Maestro, hace un día apareció un terrícola en el Monte Bane…”.
Leandro le narró los acontecimientos que se habían