James no esperaba que Thea estuviera aquí en el Paso del Monte Trueno.
“¿Dónde está Winnie? ¿Quién la está cuidando ahora?”.
Thea explicó: “La dejé al cuidado de mi madre. Estaba preocupada por ti y no quería que lidiaras con esto solo. Vine aquí para echarte una mano”.
Al escuchar esto, James tuvo que contener las lágrimas. Él se consideraba el hombre más afortunado del mundo por haberse casado con Thea.
“Por cierto, ¿cómo te fue en el cultivo?”, preguntó Thea.
“Me fue bien, supongo”.