James se quedó sin palabras.
Al escuchar la queja de Yelena, asintió y respondió razonablemente: “Estoy de acuerdo con la princesa. A su edad, los estudios deberían ser su prioridad. Siempre he lamentado no haber podido aprender lo suficiente en la escuela. Como resultado, me presento ante ustedes siendo un hombre inculto y sin educación”.
James rebajó deliberadamente su estatus y elogió a Yelena, resolviendo con éxito la incómoda situación.
Sin embargo, a Yelena no le gustó su respuesta.
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