¡Clanc!
El crujiente sonido resonó en los oídos de todos.
Todos quedaron atónitos ante la escena.
Algunas mujeres, con los ojos cubiertos, lentamente posaron su mirada en James tras darse cuenta de que no había gritos de dolor de ninguna de las partes. James permanecía completamente imperturbable en su lugar original y sostenía la otra mitad de la espada de Kayn entre sus dedos.
Mientras tanto, Kayn estaba perplejo en su lugar mientras sostenía su espada rota. La incredulidad y la conmoción