Thomas llegó a la mansión de los Caden con Thea.
Cuando Maxine los vio, su rostro se puso tan blanco como un papel.
Los dos se acercaron a la mansión a paso firme.
No tardaron en aparecer ante las puertas de la mansión.
Maxine estaba un poco nerviosa, pero aun así caminó hacia adelante y los saludó con una sonrisa forzada: “Tío abuelo. Thea. ¿Qué los trae por aquí?”.
Thomas miró a Maxine.
Los latidos del corazón de Maxine se aceleraron en cuanto vio sus ojos.
Se hizo la despistada y pregu