61. Un picnic inolvidable
Los días empezaron a pasar vertiginosamente. Sam y David dedicaron unos cuantos a las clases de surf y a pasear por el pueblo. David fue el más feliz al lograr mantenerse en pie sobre la tabla por un buen tiempo, lo que a Sam le dio mucho trabajo, pero que después de unas cuantas caídas y tragar mucha agua salada, logró apenas.
En sus paseos por la zona encontraron que a unos cuantos minutos de la ranchería donde estaba el restaurante de Mamá Conchita, había una playa muy poco frecuentada cuyo