24. Minifalda y tacones
—¡¿En serio te dijo eso?! —casi gritó Norma al teléfono. Era jueves por la noche y Sam estaba en su apartamento, retiró un poco el teléfono de su oreja y cuando dejó de escuchar las exclamaciones de Norma, volvió a acercarlo.
—Sí, lo sé, es muy ambiguo. Eso de que se necesita práctica se presta para ser cualquier cosa. Lo estoy pensando y no me puedo imaginar que podrá ser —dijo Sam mientras se sentaba en el sofá. Ya se imaginaba las fantasías sexuales que se estaba creando Norma, por los sonid