11. Un cumpleaños olvidado
Sam sintió que una mano le zarandeaba el hombro de forma poco delicada. Miró hacia el lado y se dio cuenta que Octavio le movía preguntándole si estaba dormida.
Pero en realidad no era eso, estaba tan sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Se giró sobándose los ojos, simulando que en realidad acababa de despertar.
—Samantha, ¿estás bien? —dijo Octavio mientras la miraba con aprensión—. parecías dormida, pero por el retrovisor veía tus ojos abiertos.
—¿D