El olor intenso y oscuro del café expreso recién hecho fue lo primero que sacó a Valentina de las profundidades del sueño.
Mantuvo los ojos cerrados por una fracción de segundo más, dejando que sus sentidos mapearan el entorno antes de tener que actuar. Sintió el peso aplastante y sofocante de las caras sábanas de algodón egipcio presionando sobre sus piernas. El aire en el dormitorio principal estaba perfectamente climatizado y, sin embargo, a ella le brotó un sudor frío y ligero en la piel. P