“Darryl, espera…”.
Darryl había dado unos pasos hacia adelante cuando escuchó la voz preocupada de Debra.
Así que, él se detuvo y se volteó para mirarla. Debra se mordió los labios mientras miraba hacia abajo y dijo en voz baja: “¿No te puedes quedar? No te vayas”.
“¿Quedarme?”.
Darryl se rio cuando escuchó eso. “¿Por qué me quedaría aquí?”.
Debra lucía esperanzada. Ella guardó silencio por un momento antes de decidir decir: “Quédate aquí conmigo y haría cualquier cosa por ti. Te serviría t