‘¿Eh?’.
Los tres hermanos se sorprendieron cuando se voltearon hacia Morticia.
Podían sentir un aura poderosa rodeando a esa mujer. En efecto, Zakari y los tres hermanos habían sido testigos de Morticia durante la Gran Guerra entre dioses y demonios. Solo la habían visto de lejos y nunca habían peleado con ella.
Además, Morticia ya no era tan fría y arrogante como antes de tener un bebé. En cambio, era más amable y atractiva. Zakari y los dos hermanos no podían reconocerla en esa situación.