Al ver que Adán se mostraba amigable, a diferencia de los demás que se mostraban agresivos, Lindsey se calmó y sacudió la cabeza con determinación.
“Yo... nunca te lo diré”.
Entonces, Lindsey echó un vistazo a su alrededor y reprendió a la multitud: “Todos ustedes irrumpieron en mi casa como piratas. Escorias, váyanse ahora o si no... no seré cortés”.
Aunque Lindsey aún era joven y seguía siendo una niña, tenía un carácter fuerte y no transigiría con sus principios.
Para ella, aunque la ciud