Poco después de que Neil y Ambrose se marcharan, una figura encantadora atravesó el jardín en camino a los aposentos.
Ella iba vestida con un vestido largo rojo que delineaba sus curvas, dándole un aspecto impresionante.
Era Morticia.
Morticia estaba de buen humor, pues acababa de salir de una sesión de cultivo bastante fructífera y se dirigía a ver a su hijo en ese momento. Morticia se había vuelto mucho más amable desde que tuvo un hijo y se encontraba extrañándolo mucho.
Sin embargo, habí