Hacia el final, Yarl tenía una mirada enloquecida en su rostro.
Desquiciado... ¡Qué lunático!
Morticia se enfureció y tembló de rabia al oír sus palabras. “Mataste al Señor Cranos y aún tienes el atrevimiento de hablar con tanto fervor. ¿Cómo encajan desgraciados como tú en la raza demoníaca?”.
“El Señor Cranos tenía razón. Eres un traidor y también estás loco”.
Cranos había sido un buen hombre, solo para haber sido asesinado por su sobrino. Qué tragedia.
Yarl solo sonrió. “Puedes pensar lo