Mientras los soldados gritaban, el sonido de sus pasos se acercaba.
“¡M*ldita sea!”, maldijo Darryl en silencio. Sin pensarlo demasiado, saltó rápidamente al techo y miró a su alrededor. Entonces, sus ojos se iluminaron.
‘Este es un buen lugar para esconderse’.
Había una campana de bronce gigante en una torre de reloj cercana. La campana tenía un metro de diámetro y tres metros de profundidad. Era un lugar ideal para esconderse.
Además, Darryl se dio cuenta de que la torre del reloj era el