Al siguiente segundo, cuando sus dos palmas chocaron, se escuchó un sonido sordo y una fuerte oleada de energía interna recorrió todo el campo. Ambos ahogaron un gemido mientras retrocedían unas decenas de pasos. Ninguno de los dos tenía ventaja en aquel ataque.
Sin embargo, cualquiera con un ojo perspicaz podría ver que aunque Kendall se vio obligada a retroceder, no hubo ningún cambio en su expresión, mientras que el rostro de Andy estaba pálido.
Pronto, Andy se estabilizó y miró a Kendall c