Mona retrocedió hacia un lado para observar la batalla. Sus rasgos eran sombríos e inexpresivos. “¿Llevarlo demasiado lejos? Hiciste cosas tan despiadadas, pero solo fuiste desterrado de la tribu Demonio como castigo. Mi padre puede ser amable, pero yo no te lo perdonaré”.
“No vas a salir de esto. Te romperé las piernas”.
A Oliver no le importaron los gritos de Mona. Solo se concentró de todo corazón en los guerreros Tigre Blanco frente a él.
En un abrir y cerrar de ojos, pasaron unas rondas.