Darryl sonrió mientras pensaba, ‘¿Me abofeteaste dos veces y esperabas que te ayudara?’.
Él fingió dejar escapar un suspiro mientras insinuaba astutamente, “Señorita Katherine, puedo ayudarla con seguridad. Sin embargo, me duele el cuerpo de tanto correr, si tan solo hubiera alguien alrededor para darme un masaje”.
Katherine se sonrojó ante sus palabras. ¡Cómo se atrevía a insinuar que le diera un masaje! ¡Ella era su profesora por amor de dios! Era inexplicablemente inapropiado que ella le di