Cuando las bestias encantadas, el Rey Tigre Blanco, Fénix Colori y los demás habían alcanzado un cierto nivel de cultivo, necesitaban superar una catástrofe, por lo que eran muy conscientes del poder del Rayo Celestial.
Tras varios días y noches de feroz batalla, el Rey Tigre Blanco, Fénix Colori y el Rey Tortuga Negra casi habían agotado todo su poder. Bajo esa circunstancia, era imposible que resistieran el bombardeo del Rayo Celestial. No había duda de que acabarían convertidos en cenizas.