La situación en la que se encontraba le daba ganas de reír y llorar. Angelina era muy ambiciosa. Ya era tarde y debería estar en la cama. Además, no había forma de que un simple guardia real pudiera permanecer en su habitación.
“Es tarde. Te contaré más la próxima vez. Además, ya me arriesgué demasiado hoy cuando te saqué a escondidas del palacio”, le explicó con paciencia. El rostro de Angelina cayó tras escuchar eso, pero asintió con la cabeza.
Después de que se despidiera de Angelina, Darry