Pasó media hora en un abrir y cerrar de ojos, y los doce paladines aún no pudieron derrotar a Yuri. Por otro lado, Yuri tampoco pudo escapar de su asedio.
Al principio, Yuri pudo lidiar con la batalla de forma tranquila gracias a su cuerpo ligero y ágil. Sin embargo, comenzó a perder la capacidad de resistir a sus enemigos y su rostro comenzó a palidecer.
Si los doce paladines hubieran luchado contra Yuri uno a uno, nadie habría sido rival para ella. Sin embargo, el poder de ellos combinado er