Abrumada por las preguntas en su cabeza, Lillian finalmente preguntó: “Entonces, ¿tienes una cura para eso?”. Ella colocó una mano en su frente, pues se estaba empezando a sentirse mareada. Cuanto más respiraba, más débil se sentía.
“Yo…”. Darryl estuvo a punto de responderle diciendo que, en efecto, sí tenía la cura, pero no pudo terminar la oración antes de que Lillian lo interrumpiera repentinamente y saltara a sus brazos.
“Papá, te he echado de menos. Te he echado mucho de menos”, dijo Lil