La bella Isa, entró a hurtadillas a la pequeña pero elegante casa, ya estaba oscureciendo y con las luces apagadas no se veía casi nada, ella sostenía en sus brazos al cachorro Teodoro, el perrito parecía estar asustado y permanecia callado pero la imponente voz de Valentino los hizo temblar a los dos
—¡¿Qué son estas horas de llegar, Isabella?! ¿estoy pintado o muerto para ti?! — el hombre que había encendido la luz, estaba sentado en la silla de ruedas como usualmente se encontraba, pero adem