Al entrar de nuevo a la habitación, Valentino y James, sintieron el ambiente un poco extraño, vieron a Rocío, ir al tocador y su bello rostro con lágrimas, por más que ella quiso ocultarlo, los dos eran viejos zorros y habían aprendido a ser muy observadores y leer a las personas
— ¿Qué le pasa a Rocío, cariño? ¿te contó si James, le hizo algún daño? — el empresario hablaba bajito para no ser escuchado
— !¿Qué?! ¡yo no le hice nada, soy inocente de cualquier cosa! — El mano derecha de estaba de