El médico terapista Abel, regresó cargado de energías positivas de los Estados Unidos, él era uno de los mejores en el mundo en su especialidad, razón por la cuál le había sido de gran ayuda a Valentino, con sus ejercicios y rehabilitaciones
Médico y paciente habían retomado su rutina, el empresario se dedicaba con ahínco a recuperarse, anhelaba poder algún día bailar con Isabella, o caminar con ella por la playa tomados de la mano, quería correr con su hijo jugando al soccer, tenía tantas gana