En la oficina que Valentino tenía en la compañía, lo esperaba su asistente James, lo que tenía para decirle era bueno y era malo a la vez
Valentino llegó y bajó del auto ayudado por su mayordomo Jaime, su ansiedad era apenas controlada por él, el siempre indiferente empresario ahora estaba sucumbiendo a sus emociones, entró a su oficina manejando la silla de ruedas y tomó su lugar en el escritorio
— ¡Dímelo todo! James — ordenó el hombre
— No sé si estés enterado de la historia de tu esposa, pe