En la mansión Salvatierra, la bella Isabella , estaba experimentando cambios en su cuerpo, últimamente le daba más hambre, antojos y dormía mucho más de lo acostumbrado
— Ella bajaba las escaleras tallando se los ojos cuando una voz proveniente de la sala de estar la sorprendió — buenas tarde dormilona, seguro al bebé ya le dió hambre y has salido de tu habitación a buscarle un antojo
— Juan Carlos, estaba sentado en un sillón, leyendo el periódico con un café en la mano, el hombre como siempre