Isabella, por fin abrió los ojos casi a las doce del día, el día de su boda había sido agotador física y emocionalmente, eso además de las copas de champaña y lo que había pasado con su esposo, fueron la vida de su extremo cansancio
— Sus bellos ojos azules se abrieron como dos soles que salen al amanecer, ella se quiso mover pero sentía que su intimidad dolía un poco, de tocó el cuerpo que estaba cubierto por una suave sábana, ella estaba desnuda
¡Carajo! ¡fue real! — gritó la bella joven, su