El polvo nuevamente se hace presente, el frio y el silencio desolador también.
El pecho me duele, mi corazón comienza a doler teniendo claro que es lo que significa…ella no está, no hay nadie y que incluso, la servidumbre tampoco, se fueron con ella, hasta ellos fueron más fieles que yo.
Me acerco al comedor y veo las cartas de renuncia de todos, mas las tarjetas donde se realizaban sus pagos. No se llevaron nada con ellos.
Analizo mi entorno, camino hacia la sala de estar y luce, irreconocib