Mundo ficciónIniciar sesiónCuando desperté en aquella habitación no podía creer todo lo que había pasado. Ahora Ashton, el guardaespaldas de mi madre era el mío. Ella no lo necesitaría cuando estuviera con una bala entre ceja y ceja. Ese sería su castigo por mentirles y engañar a la mafia italiana.
¿Y él mío? A mí ni siquiera me encontrarían.
La puerta de la habitación







