Mundo ficciónIniciar sesiónBianca.
No podía respirar.
Me moví por los pasillos oscuros mientras dos hombres robustos llevaban a Don a su dormitorio. Había perdido muchísima sangre en el auto mientras veíamos hacia la hacienda, aun recordaba cómo apretaba más su herida para que no se desangrara, era inútil. Al final mi cuerpo quedó manchado de su sangre, que me picaba y me quita







