Isadora
Estoy con Érika.
Ella se resistía, pero yo sé exactamente cómo doblegarla. Y hoy, una vez más, conseguí lo que quería.
Le pedí un medicamento específico —algo que cause síntomas, debilite poco a poco, pero que jamás levante sospechas. Un veneno sutil, discreto, perfecto para eliminar a esa infeliz. A la tal Jasmine.
Ella empezará a sentirse mal, débil, enferma… y nadie, absolutamente nadie, sabrá por qué.
—Isadora, me estás pidiendo algo muy serio… —dijo ella, con voz temblorosa.
—¿Y cr