SEBASTIAN
Me apoyo contra el pilar de piedra roto de la fortaleza abandonada que domina el mar, agitando el vaso de whisky en mi mano. Debajo de mí, las olas rompen lentamente contra los acantilados; su ritmo es constante y antiguo. Normalmente me gusta ese sonido. Esta noche me irrita. Porque sé que él viene. Siempre lo hace.
Un viento frío recorre el acantilado. Entonces, el agua de abajo se agita. Solo un movimiento lento y antinatural bajo la superficie. Suspiro.
—Tan sutil como siempre.
Un