WILLOW
—Maldita sea… ¿cómo se atreven a humillarme de esta manera?
—¿No era esa…?
—Ha cambiado…
—¿Qué fue eso…?
Me detengo.
El silencio se estrella a mi alrededor cuando todos los susurros cesan de golpe y ellos se dispersan en distintas direcciones.
Que lo sientan.
Que se atraganten con ello.
Giro la cabeza y la persona más cercana —una chica— jadea.
Sus pensamientos gritan a través de su rostro antes de que pueda ocultarlos.
*Monstruo.*
Mis labios se crispan.
—Sigue hablando —digo suavemente.