SERAPHINA
La puerta se envía antes de que mi mano la toque.
Porque me conoce.
Porque todo lo hace.
Y dentro, están ellos.
Cassain.
Evelessa.
De pie, como si nada estuviera mal.
Como si no acabaran de alterar el equilibrio de algo mucho más grande que ellos mismos.
Entro.
Despacio.
Controlada.
¿Pero la furia?
Está ahí.
Enroscada.
Afilada.
Esperando.
—Le dijeron a un humano que eran los padres de Alexander, ¿están locos?
La mirada de Cassain se levanta primero.
Siempre el que cree que puede sost