EVELLESSA
—Deja de pasearte.
Mi pie se queda suspendido en el aire mientras giro la mirada afilada hacia Aretha.
—No me estoy paseando.
—Has cruzado la habitación doce veces —dice, sentada con las piernas cruzadas sobre mi cama, deslizando el dedo por su teléfono—. Si esto fuera una escena del crimen, habría huellas.
—Estoy pensando.
—Estás preocupada por Barbie trouble.
Vuelvo a caminar.
—Lo de siempre.
Entonces me golpea —todo ha cambiado.
Suspira.
—Dormiste, ¿no?
—Sí.
—Con él en la habitació