Ricardo se puso serio bruscamente, —¿Cuál condición?
—Ricardo, sabes que me gustas y mis hermanos están molestos porque te casaste con otra mujer. No quieren que me relacione demasiado contigo. Pero sigo insistiendo en que me gustas, por eso David aceptó curar a la abuela —Magdalena se armó de valor para mirarle—. Pero David puso una condición: que se casara conmigo.
Ricardo se puso hosco, —¿No le molesta que me he casado?
—Sí. Pero soy tu hermana. Quiere que esté feliz. Si aceptas casarte co