Ricardo se dio cuenta enseguida de que ese hombre tenía mala intención con Magnolia, así que ¿cómo era posible que metiera a alguien allí?
Respondió con cara fría, —no me falta dinero, ¡piérdete!
Si estuviera en Ciudad Norte, ¡este hombre se habría desaparecido!
El hombre dijo enfadado, —¿eres el guardaespaldas de Afrisurada? Entonces, quiero ver qué habilidad tienes tú. ¡Échame una mano!
El hombre se acercó con dos guardaespaldas a su lado, dejando claro que quería irrumpir.
A Ricardo no le dio