Diego entró, —No te preocupes por Yolanda. En realidad no necesitas llevar nada.
Habían arreglado todo para que Magnolia pudiera vivir allí con facilidad.
Magnolia sonrió y asintió, —Voy a quitar todas esas cosas. Cuando Yolanda vea la nueva casa, no volverá a por ellas.
Diego le acarició la cabeza, —Vamos.
Magnolia abandonó ese lugar para siempre.
«Tengo una futura mejor.»
Una hora más tarde, llegaron a la nueva casa.
Magnolia bajó del coche con Diego y entraron, Yolanda estaba muy conten