—¿No eres la hija de la familia Ruiz? Si eres tan capaz, búscatelo tú misma.
Magnolia agarró a Rosalía por el cuello, —Voy a contar hasta tres y, si no me lo dices, te destrozaré la cara. Déjame ver tu cara, ¿te dibujaré una tortuga o un cornudo?
Rosalía dijo fríamente, —¡No te atrevas!
Magnolia habló con calma, —Tres, dos...
En el último segundo, la señora Vargas gritó, —Sé dónde está la médula, no le hagas daño.
Magnolia miró fríamente a la señora Vargas, —bueno, entrégueme la médula y podré p