Pero solo era una imagen parpadeante, y Magnolia no podía recordar más información.
Alexandra la miró con suspicacia, —Tracy, ¿qué le pasa?
—Nada, vamos.
Magnolia esbozó una sonrisa, —Alexandra, compra lo que quieras luego, te lo pagaré.
—Tracy, no se enfade, le daré una buena lección a esa Rosalía más tarde.
Después de que Magnolia escuchara las palabras de Alexandra, la sonrisa se hizo más profunda, —Tómatelo con calma, no te alejes demasiado, después de todo tu tía todavía está aquí.
—¡Solo l