El niño dejó el tenedor como si se sintiera aliviado y se dirigió también hacia el lugar donde estaban los juguetes.
Sólo quedaban tres adultos en la mesa.
Todavía intentando salvar la impresión de su hijo frente a Ricardo, Rosalía explicó, —Ricardo, sé que Fernando está un poco mimado, cuando vuelva, le enseñaré a comer solo y no me dará de comer la niñera que vino de familia Vargas.
Ricardo respondió ligeramente.
Magnolia casi había terminado de comer también, miró a Ricardo, —El hijo de la se