Magnolia cogió más cubiertos limpios de una estantería cercana y los colocó sobre el plato giratorio, luego se volvió hacia Rosalía, —Primero dale de comer al niño.
—Señorita Tracy, en realidad Fernando puede comer solo, es un poco tímido.
Rosalía cogió los cubiertos y se los metió en la mano a su hijo, susurrándole al oído, —¡Si no haces lo que te digo, te pegaré cuando volvamos!
Era un niño a pesar de todo, y después de sobresaltarse, cogió obedientemente los cubiertos, pero sus movimientos er