Magnolia vio que la mujer su puso seria después de decir eso.
Había una sonrisa de satisfacción bajo sus ojos, ¡y no podía ser blanda con esta hipócrita!
Especialmente sabiendo que esta mujer había apuntado a Aria.
Y ahora que Aria le tenía cariño al tal señor Vargas, pues tenía que deshacerse a la potencial rival de amor.
Ricardo frunció el ceño mirando a Rosalía, —¿Qué haces aquí?
Rosalía dijo con sonrisa, —Ricardo, hoy ya no tengo ningún problema grave, solo he sufrido algunas heridas superfi