—Mi mamá está allí.
Ricardo levantó la vista para ver a la mujer dormitando en su silla, miró a Aria que ni siquiera era tan alto como sus muslos. —¿Qué quieres comer?
—No lo sé, la mesa está demasiado alta para que pueda ver.
Aria no era alta para ver lo que había puesto en la mesa.
—Ven aquí.
Ricardo se agachó, cogió al Aria en brazos y le susurró, —¿Qué quieres comer?
Al instante, la visión de Aria se hizo mucho más elevada, inclinó la cabeza para mirar lo que tenía delante.
Tenía su platito