Magnolia miró a la hija perdida y encontrada, pero la niña no tenía una expresión de miedo, sino que también se sentía muy feliz.
Enseguida se sintió un poco cansada.
Iba a hacer la videollamada para que sus hermanos y primos criticaran a Aria, pero los seis hombres sonrientes, llamándola Mi cariño.
Aria sonrió dulcemente y dijo, —Tío Javier, ¿soy increíble?
Javier asintió, —Impresionante, sabes tomar el avión sola a una edad tan temprana.
—Sí, nuestra Aria es genial.
—Aria, ¿me echas de menos a