Ahora Gabriel también tenía ganas de aclarar este malentendido, no podía ser él el que saliera perjudicado cada vez que cargó con la fama de cabrón, ¿no?
¡Era inocente!
Magnolia le escuchó decir esto, dijo fría, —Nunca nos hemos conocido, no volveré a verte. Aria, ¡vamos!
—Vale, mami.
Antes de que Aria se marchara, pisó a Gabriel tan fuerte como pudo.
Los ojos de Gabriel se abrieron de golpe, —¿Incluso tú me has pisado?
—Cabrón, no te quiero.
Aria estaba ahora enfadada, pues ahora decidió cambia